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Órganos / Oido

Oido

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¿Qué es el oído?

El oído es el órgano sensorial que nos permite percibir los sonidos a través del sentido de la audición. Su anatomía se puede dividir en tres partes: el oído externo, el interno y el oído medio; y a los humanos nos sirve, además, para tener sentido del equilibrio, participar en el proceso comunicativo y en la comprensión de nuestro espacio exterior y de nuestros semejantes.

Función del Oído

La clave del oído es que nos da capacidad para percibir los sonidos. La función de este pequeño órgano es la de convertir vibraciones sonoras en señales eléctricas, a través de receptores sensitivos, que llegan a actuar 1000 veces más rápido que la velocidad de la luz.

El sonido es creado a través de la vibración de un cuerpo y se expande por un medio a través de ondas mecánicas, sonoras y acústicas. Veamos pues cómo se puede percibir el sonido y cómo nuestro cuerpo procesa todas estas ondas que se expanden descontroladas por el espacio.

El proceso auditivo

El proceso auditivo consta de varias etapas, y la primera de ellas es la capacidad de captar las ondas sonoras gracias a la membrana del tímpano. Las ondas entran por la oreja y vibrando llegan al tímpano. Del tímpano pasamos, a través de los huesos del oído medio, hacia el martillo, el yunque y finalmente al estribo.

El estribo pasa las vibraciones que ha recibido a través de la ventana oval, hasta llegar a la perilinfa del oído interno. A continuación, el sonido llega a la cóclea, que es la encargada de transformar la energía mecánica de las señales acústicas que ha recibido en impulsos eléctricos, que serán transportados y procesados finalmente en el cerebro, a través del nervio auditivo, que conecta directamente con la corteza cerebral. Y esto sucede todo el tiempo, a una velocidad vertiginosa, a cada breve ruido que el mundo lanza.

Capacidad auditiva

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Dependiendo de la especie de la que hablemos, la capacidad de oír será distinta, ya que cada animal está capacitado para procesar una gama de frecuencias diferente. En el caso de los humanos, podemos escuchar entre los 0 y los 140 decibelios, con un rango de frecuencias entre los 20 y los 20000 hercios.

Todos los sonidos por debajo de los 20 hercios son calificados como infrasonidos, aunque algunos animales, como los elefantes, puedan escucharlos. De la misma manera, todos los sonidos que superan los 20000 hercios son calificados como ultrasonidos. Nuestros amigos los perros y los gatos pueden llegar a escuchar hasta 40000, y los murciélagos más de 200000.

Como hemos dicho al comienzo, además de la audición, el oído nos ayuda a tener percepción y control de nuestro cuerpo en relación con el espacio que lo rodea. El oído interno contiene una suerte de canales en forma de bucle, con líquido y sensores finos que ayudan a mantener el equilibrio del cuerpo.

Son unas partículas llamadas otoconias, encontradas dentro de las células, las que nos permiten controlar la posición de la cabeza con respecto a la gravedad y el movimiento lineal. Gracias a eso, cuando nos giramos, cuando avanzamos o retrocedemos, no nos caemos. El cerebro es alertado, a través del oído, de la posición y el movimiento del cuerpo. El cuerpo toma puntos de referencia y objetos del medio para no caerse y mantenerse de pie.

El oído y la capacidad de audición son piezas claves en el desarrollo cognitivo humano, pues son parte de algo tan imprescindible como la comunicación. Podemos detectar sonidos muy rápidamente y procesarlos en nuestra cabeza, para generar información y procesarla.

Poder oír y comprender palabras ha sido una pieza evolutiva clave en la formación de nuestro desarrollo como seres complejos. Nuestra comunicación depende del sentido de la audición, y es básico para el intercambio de ideas, palabras y sentimientos.

Curiosidades del oído

Para finalizar, me gustaría comentar que hay estudios antropológicos muy interesantes sobre la evolución del oído y sus funciones. El musicólogo Marius Schneider alertó que en las sociedades más avanzadas el oído perdía desarrollo en pos de lo visual, mientras que en las más primitivas, siempre ha sido predominante.

Una zozobra, un ruido, la imaginación de un sonido lejano te hace estar alerta: oír, a veces, te puede salvar la vida. El oído está conectado con algo tan humano como el miedo, con la supervivencia y durante millones de años nos ha permitido modular nuestras sociedades, nuestros cuerpos y nuestras decisiones.

Te dejamos un vídeo interactivo en el que se muestra información sobre el Oído.