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Los lóbulos del cerebro

La corteza cerebral está divida en estructuras que se conocen como lóbulos cerebrales. Concretamente, en la corteza cerebral existen cinco lóbulos diferentes.
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¿Qué son los lóbulos del cerebro?

Junto al corazón, el cerebro es uno de los órganos más complejos del cuerpo humano. A nivel anatómico, es una única estructura, en la que se aprecian dos mitades o hemisferios, el derecho y el izquierdo, que se muestran separados por la cisura interhemisférica de la corteza cerebral, aunque realmente están unidos y conectados, para hacer posible el constante intercambio de información, por el haz de fibras denominado cuerpo calloso.

Además de esta primera división básica, la propia corteza cerebral, el conjunto de tejido neuronal y nervioso que recubre ambos hemisferios, se organiza en una serie de áreas bien definidas que son los lóbulos, cada uno con una localización y una función concreta.

Los lóbulos son las grandes zonas en las que se divide la corteza cerebral y básicamente son cuatro: lóbulo frontal, lóbulo parietal, lóbulo temporal y lóbulo occipital. Cada uno de ellos está presente en los dos hemisferios, es decir, ocupan parte del lado izquierdo y derecho y, además, funcionan no como estructuras aisladas, sino interconectadas, para producir un eficaz intercambio de información a través de los impulsos nerviosos, que es lo que permite el el funcionamiento coordinado de todas las partes del cerebro.

La función de los lóbulos cerebrales

función de los lóbulos cerebrales

El ‘mapa’ del cerebro permite apreciar los cuatro lóbulos presentes en cada uno de los hemisferios. Las distintas estructuras nerviosas y neuronales son las que dotan a cada lóbulo de características específicas, que les permiten realizar las más diversas funciones, desde la regulación de las emociones, hasta la gestión de la memoria o del lenguaje o la recepción y el procesamiento de los diferentes estímulos sensoriales que capta el organismo.

Cada lóbulo del cerebro se centra en un aspecto concreto de la actividad humana, desde el razonamiento, a la función motora que produce el movimiento. Los procesos de los que se encarga cada lóbulo son básicamente:

  • Lóbulo frontal. Es el más extenso del cerebro y desempeña un papel determinante en el desarrollo de las funciones cognitivas más complejas. Además interviene en la función motora, en la ejecución de los movimientos voluntarios.
  • Lóbulo parietal: Se distribuye en ambos hemisferios, entre los lóbulos frontal y occipital. Actúa principalmente procesando información sensorial, principalmente visual y auditiva y desencadenando las respuestas adecuadas a cada uno de los estímulos recibidos.
  • Lóbulo temporal. Situado en la zona de las sienes derecha e izquierda, es el área cerebral directamente relacionada con los procesos de generación de recuerdos y memoria además de ser considerada factor fundamental en la actividad auditiva.
  • Lóbulo occipital. En la parte posterior del cráneo, a la altura de la nuca, el lóbulo occipital recoge básicamente la información visual realizando procesos asociativos entre lo que percibimos a través de la vista y lo que significan las imágenes que hemos recibido.

Las principales divisiones o fisuras que determinan la separación entre los lóbulos son: cisura lateral o de Silvio, entre el lóbulo frontal y el temporal, el surco central o de Rolando, entre el frontal y el parietal, y la cisura preoccipital que delimita el lóbulo occipital separándolo del parietal.

Lóbulo de la ínsula y lóbulo límbico

El lóbulo de la ínsula se encuentra parcialmente oculto por los lóbulos parietales frontales y temporales y conecta con otras estructuras cerebrales como el tálamo y los ganglios basales y el sistema límbico, por lo que se considera que sus funciones principales están relacionadas con las sensaciones y los comportamientos viscerales, interviniendo en procesos relativos a los deseos, las adicciones o el procesamiento de las sensaciones de dolor entre otras.

El lóbulo límbico. En íntima conexión con el lóbulo de la ínsula, en la zona del tronco encefálico, este lóbulo se considera parte fundamental del propio sistema límbico, esencial para la propia supervivencia de las distintas especies de animales vertebrados, incluyendo los seres humanos. La percepción sensorial, el aprendizaje, los reflejos o acciones involuntarias o los propios instintos, son algunos de los procesos en los que interviene el lóbulo límbico.

Te dejamos un vídeo interactivo en el que se muestra información sobre los lóbulos cerebrales.