Sobre este artículo:

Cráneo

craneo

 

¿Qué es el Cráneo?

El cráneo es la estructura ósea que recubre y resguarda el encéfalo protegiéndolo de agentes externos como golpes y lesiones graves. Junto con los huesos de la cara, los huesos craneanos forman el esqueleto de la cabeza.

El sistema esquelético adulto (comprendido por 206 huesos) se divide en dos grandes grupos: el del esqueleto axial y el del esqueleto apendicular; la estructura de la cabeza pertenece a la primera de estas dos categorías y está compuesta por 22 huesos (exceptuando los pequeños huesos del oído medio).

Los huesos del cráneo

huesos del craneo

El cráneo está constituido por un total de 8 huesos, se trata de huesos planos generalmente delgados que contienen tejido óseo esponjoso entre sus dos capas paralelas. Esta clase de huesos cumple la función primordial de protección y, asimismo, ofrecen gran superficie de inserción muscular.

Al igual que ocurre en el resto de esqueleto humano, el cráneo contiene huesos pares y huesos únicos.  Más precisamente cuatro impares alojados en la parte media y dos pares bilaterales. Entre los primeros se encuentra el hueso frontal, cuyo tamaño es mediano y ocupa la superficie de la frente y el borde supraorbitario, que es la parte prominente cubierta por las cejas.

Luego, están los dos huesos parietales, ubicados por detrás del hueso frontal, que componen la mayor parte de los lados y del techo de la cabeza, y que están articulados a través de la sutura sagital.

Los dos huesos temporales son los que forman las caras laterales e inferiores del cráneo y parte de la base craneana. La función de estos huesos es la de rodear y resguardar los conductos auditivos, los oídos medios e internos. A diferencia de los parietales que poseen una forma plana, los temporales son muy irregulares, ya que presentan varias inserciones musculares y articulaciones con huesos cercanos.

El hueso occipital es el que ocupa la región posterior del cráneo y la mayor parte de su base. Posee una forma cóncava en su parte de adelante y convexa hacia abajo y atrás. Sus cuatro partes (apófisis basilar, las masas laterales y la escama occipital) se terminan de fusionar al llegar a la edad adulta. Por su parte, los cóndilos occipitales de este hueso se articulan con la primera vértebra cervical formando a articulación atlanto-occipital, lo que permite la realización de los movimientos de la cabeza y el cuello.

El hueso esfenoides tiene forma de mariposa desplegada o de avispa y se articula con todos los demás huesos del cráneo y los conecta. Se ubica por detrás y un poco por encima de la cavidad nasal y forma la base del cráneo, las paredes laterales y la pared posterior de la órbita.

El hueso etmoides es complejo y delicado, se ubica delante del esfenoides y por detrás de los huesos de la nariz, esta pieza resulta una importante estructura de sostén superior de la cavidad nasal y constituye gran parte de su superficie.

Partes del cráneo

Al articularse entre sí los 8 huesos del cráneo conforman en conjunto una estructura craneal de forma ovoidal. A dicha cavidad del cráneo se le atribuyen dos partes o caras: la interna llamada endocráneo y la externa denominada exocráneo.

En parte o superficie endocraneal pueden distinguirse tres fosas (anterior, media y posterior). La fosa anterior está delimitada entre la porción vertical del hueso frontal anteriormente y el tubérculo de la silla y borde posterior de las alas menores del hueso esfenoides posteriormente.

En ella pueden observarse cuatro forámenes u orificios: el ciego, que contiene la vena de drenaje de la mucosa nasal; el foramen etmoidal anterior, que alberga vasos y el nervio etmoidal anterior; el foramen etomidal posterior, donde se alojan vasos y el nervio etmoidal posterior y los orificios de la lamina cribosa, que contienen haces del nervio olfatorio.

La fosa media, también llamada esfenotemporal, se ubica entre el tubérculo de la silla turca y el borde posterior de las alas menores del hueso esfenoides anteriormente y, posteriormente, el borde superior de la porción petrosa del hueso temporal y el dorso de la silla turca.

Esta fosa es la que mayor cantidad de forámenes posee: los conductos ópticos, que dan lugar al nervio óptico y arteria oftálmica; la hendidura esfenoidal; el orificios redondo mayor, que da paso al nervio maxilar; el orificio oval, que contiene la arteria meníngea media accesoria y que da paso al nervio mandibular; el agujero redondo menor; los orificios rasgado anterior y posterior por donde transita la vena yugular; el surco del nervio petroso mayor y el conducto carotídeo.

Ubicada entre el dorso de la silla turca y el borde superior de la porción petrosa del hueso temporal anteriormente y los surcos de los senos transversos, se encuentra la fosa posterior u occipitotemporal, cuyos forámenes son: el conducto auditivo externo, el agujero magno; el orificio yugular y los conductos hipogloso y condíleo.

En cuanto al exocráneo, este se divide en tres áreas: la facial, que corresponde a la región del cráneo que se articula con el macizo facial y en donde se encuentran los agujeros olfatorios, la hendidura y el agujero etmoidal, el ostium del seno esfenoidal, los agujeros etmoidales anterior y posterior, el canal óptico y la fisura orbitaria superior; la yugular o media, que refiere al espacio más completo de toda la base del cráneo y está limitado por una línea bicigomática por delante y la bimastoidea por detrás; y el área occipital ubicada por posterior a la línea bimastoidea hasta la protuberancia occipital externa y las líneas superiores nucales.

Te dejamos un vídeo interactivo en el que se muestra información sobre el Cráneo.